Conjunto de campos
Termitas voladoras

Primero creí que era cualquiera otro de los abundantes insectos que hay por aquí. Estábamos viendo el partido de fútbol de cuartos de final, Holanda vs. Costa Rica, cuando un par de criaturas parecidas a palomillas entraron volando. Al principio culpamos a alguien que había dejado la puerta abierta; después, un par más entró reptando por debajo la puerta y supongo que las grietas de la ventana y/o la puerta trasera de la cocina.

Muy pronto, la habitación tenía docenas volando a través del cuarto de televisión y minutos después estaban cayendo al piso, perdiendo sus alas y deambulando por todos lados, llegando fácilmente a un par de cientos, ¡un espectáculo unico! Resulta que son termitas voladoras y que, esa noche, salieron por toda la ciudad. Tuvimos que barrer cientos de cadáveres a la mañana siguiente en la sala de la casa. (Me pregunto qué origina todo el asunto; no tengo tiempo ni WiFi para investigar en línea, ojalá un lector de este blog pueda publicar un comentario y clarificar). Me han dicho que fritas son una delicia así que  trataré de conseguir la semana próxima. Si son algo parecidas a los chapulines de Oaxaca, me espera un manjar que llevaré de botana a las semifinales del Mundial.

Esta semana he manejado lo mejor posible las preguntas de los empleados sobre sus impuestos, ahorros para el retiro, evaluaciones de desempeño, seguro médico y prestaciones. Palabras en un francés muy técnico a menudo mezclado con palabras creativas en “frañol” (francés y español) que yo mismo inventé pero al final logré darme a entender. No hace alta decir que tengo abundantes documentos de referencia y un drive USB lleno de todas las leyes y normas locales y nacionales que necesitaré, por lo que tengo bastante material de lectura para las noches. Nunca esperé que terminaría aprendiendo tanto sobre leyes locales y niveles de ingresos e impuestos de todo tipo. Evidentemente no suena muy interesante comparado con nuestro trabajo afuera en el campo pero, al final, aclarar estas preguntas ha tranquilizado algunas de las ansiedades de los empleados y tengo la esperanza de que les facilite enfocarse en el campo.

En asuntos sencillos, la situación de nuestra cocinera ha mejorado dramáticamente. El grupo suele compartir las comidas en nuestra base hogar. Contratamos a una persona local que cocina y uno de los expatriados supervisa las compras. A nuestra llegada, el menú era muy limitado y costoso. Con el afán de facilitar el trabajo y obtener algún ahorro, nos apoyamos en los contactos locales para identificar a los proveedores de nuestros ingredientes.

Esta semana, nuestro coordinador de proyecto (CP) y yo negociamos convenios con un carnicero y un pescador local; parecido a mi trabajo anterior, jugué al policía bueno y nuestro CP marfileño fue el policía malo. Fue divertido. Los proveedores locales nos veían llegar en la camioneta de MSF (y mi pálida cara aún más pálida con los efectos secundarios de la medicina anti-malaria) y los precios iniciales se disparaban evidentemente. Sin embargo, había hecho mi tarea la semana anterior con el apoyo de dos personas locales que me ayudaron a censar los precios reales del pueblo. Agarramos a nuestros proveedores por sorpresa al consultar nuestra ‘investigación de mercado’ durante las negociaciones.

Good cop - bad cop with Emelie our fish supply lady © J.J. Téllez

Policía bueno – policía malo con Emelie, nuestra primera proveedora de pescado © J.J. Téllez

Al final, todo transcurrió sin contratiempos y nos dimos la mano sobre el ordenes semanales e implementamos un sistema de dos libretas para órdenes/recibo. Sin embargo, dos días después, sorprendí a “Mamá Poisson” cobrando demasiado por su producto y habiéndonos vendido un filete dudoso (aunque yo fui la única víctima); nos reímos y le recordé que tendría que verse conmigo la próxima si su  pescado expirado había vuelto a hacer de las suyas… no tiene sentido tomarse las cosas demasiado a pecho. Ya veremos cómo van las cosas la próxima semana.