Conjunto de campos
Mi primera semana

Hoy desperté a las 5 AM para ir a correr. Nuestro doctor comparte mi pasión por las endorfinas y ambos teníamos ganas de alejarnos por un momento de la casa.

Hoy desperté a las 5 AM para ir a correr. Nuestro doctor comparte mi pasión por las endorfinas y ambos teníamos ganas de alejarnos por un momento de la casa. Hay un campo de fútbol con una pista de atletismo cercana y es exactamente lo que necesitábamos después de 90 frenéticas horas trabajadas en la semana.

Han pasado más de 10 días desde que aterricé en Chad. Durante mis primeros tres días en N’Djamena me reuní con el equipo gerencial y tuve una muestra de los asuntos y la vida que el equipo coordinador maneja y disfruté salir con mis colegas a restaurantes, eventos y una relajante alberca. El calor estuvo serio (~38°C) pero manejable, especialmente con el clima en la habitación. Sin embargo, la ansiedad por comenzar me consiguió algunas noches de insomnio.

Para llegar a Gore, salí de la capital en un vuelo humanitario rumbo a Moundou, seguido por un viaje de tres horas en coche. Al llegar a Goré, el trabajo administrativo acumulado y el presentarme con todo el personal mantuvo mi agenda llena hasta muy tarde cada noche. En retrospectiva, los tres días en N’Djamena me parecieron muy largos comparados con el ritmo acelerado de los tres días en Gore o quizá sólo sea la falta de clima en mi habitación.

En la oficina me siento como pez en el agua: presentándome con nuestros empleados y revisar sus opciones de desarrollo profesional, descifrando enigmas de contabilidad, escarbando a través de nuestros informes de software y documentos en Excel, manejando la caja chica y presupuestando/planeando nuestras actividades para los meses siguientes. En el campo, hice un recorrido por nuestras instalaciones y discretamente audité nuestro seguimiento de políticas para retroalimentar nuestro personal médico y jefe de logística. Sin embargo, después de las horas laborables, me ha resultado difícil relacionarme y crear lazos con nuestro staff médico que enfrenta la realidad de nuestro verdadero trabajo en el campo. Aunque me pareció difícil brindar el apoyo emocional necesario tan pronto, he participado de manera activa en las conversaciones durante la cena sobre la forma de cómo hacer más y mejores cosas por las comunidades que atendemos dadas nuestras restricciones. La próxima semana será un parteaguas con importantes decisiones que dictaran el futuro de nuestro trabajo en el área. Será emocionante.

Hoy terminaremos nuestro día preparando nuestros informes semanales. Nuestro coordinador de proyecto nos preparó la cena después salir a pasear al pueblo mientras los demás hemos estado leyendo, durmiendo una siesta, observando a las hormigas arrastrar a una pequeña palomilla desde nuestra terraza hasta el jardín, o todo lo anterior. Nos relajamos hasta las 18:00, cuando nos dirigimos a la ciudad a ver el partido de fútbol de segunda ronda México-Holanda.

Salí con la jersey de México junto con nuestro doctor a la base de una organización internacional vecina ya que conocía a una compatriota de Madagascar ahí. Me sorprendió mucho entrar a la sala y ver otra jersey de México entre la gente. Resulta que ahora yo también tengo un compatriota en la ciudad. Echamos porras, nos estresamos, gritamos, aceptamos en silencio la eliminación del equipo y pronto lo olvidamos mientras compartimos historias de cómo terminaron dos nativos de Baja California en este rincón del mundo.