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Dolores de crecimiento…

Esta semana ha sido pura estrategia.

Esta semana ha sido pura estrategia. Hemos revisado nuestros planes de los próximos meses, discutiendo los pros, contras, costos, pronósticos, presupuestos, riesgos y las implicaciones de nuestro trabajo en la región en el corto y mediano plazo (al ser una organización de asistencia humanitaria de emergencia, el largo plazo no entra dentro del alcance de nuestro trabajo; sin embargo, está muy presente porque buscamos el bienestar).

Debido a que nuestra labor está encabezada por las necesidades de salud de los refugiados/repatriados, mis colegas médicos dirigen las conversaciones sobre estrategia. Mi rol ha sido diseccionar cada actividad nueva para extraer las implicaciones en los recursos financieros y humanos con el fin de hacerlo realidad dentro de un plazo específico y (de preferencia) dentro de nuestro presupuesto. Dada la población que atendemos (~17,000), nuestras propuestas implican una buena cantidad de logística, reclutamiento, capacitación, coordinación y negociación con socios locales – todos ellos requieren un rigor contable y un marco jurídico tan detallado como lo he visto en mis encuentros previos con el mundo corporativo.

MSF recibe la mayoría de su financiamiento de donadores privados alrededor del mundo así que la transparencia y rendición de cuentas es crucial, desde los rincones remotos donde trabajamos hasta las sedes europeas y las oficinas satelitales alrededor del mundo. Al principio no podía realmente comprender la viabilidad de dichos informes, dada la lejanía y a veces inestabilidad de los contextos, pero ahora, después de tres semanas de sudar sobre mi laptop, archivos, scanner, innumerables firmas, cotejos y dobles firmas de documentos, rastreando jornaleros por todo el bosque para pago y firmas de recibido, veo que los procedimientos y recursos están establecidos para asegurar que nuestra rendición de cuentas sea impecable, y ahora soy en parte responsable de sostener esa reputación.

Nuestro equipo define estrategia con la asesoría de colegas supervisores en la oficina de coordinación en N’Djamena.  Al ser los ojos de MSF en el campo, proveemos la información de primera mano acerca de nuestros pacientes y de los últimos acontecimientos, mientras que la coordinación asegura que nuestras actividades se encuentran dentro del alcance del trabajo, provee suministros, facilita las negociaciones con organizaciones participantes y valida decisiones mayores con la sede. Sobre todo, N’Djamena tiene una vista más amplia del trabajo de MSF en la región y nos informa sobre los asuntos importantes para mitigar y/o anticipar complicaciones. Esta semana recibimos a nuestra Jefe de Misión y Coordinador Médico de N’Djamena para guiar y afinar nuestras propuestas. Al colaborar con ellos he aprendido mucho sobre varios diagnósticos epidemiológicos, estrategias de prevención y estadísticas poblacionales. También he comprendido el esfuerzo por marcar la línea entre lo que constituye una emergencia médica, un brote, estar al borde de ambos y tomar decisiones con poca o imperfecta información. La necesidad de información poblacional y epidemiológica tan sólida como sea posible es continua a lo largo de nuestras iniciativas. Como toda empresa, es difícil determinar una ruta de acción sin la investigación que la respalde.

A diferencia de mi trabajo anterior, no tenemos datos Nielsen sindicados ni agencias de mercado en las cuales confiar o conducir encuestas/entrevistas/grupos de enfoque para comprender por completo a nuestros ‘clientes’. En nuestra situación, depende de nosotros hacer hasta lo imposible por recopilar información confiable a lo largo de varias ubicaciones para asegurar que comprendemos toda la panorámica y que nuestras propuestas abordarán los padecimientos subyacentes de nuestras poblaciones afligidas.

Este dilema nos hace repasar nuestras propuestas una y otra vez mientras equilibramos la naturaleza de nuestros estatutos de asistencia de emergencia con lo que es necesario hacer del mediano al largo plazo para asegurar que las poblaciones desplazadas vean mejores épocas. Es una tarea difícil de lograr y la razón de muchas noches en vela pero también de mañanas emocionantes al apresurarnos de vuelta al trabajo.

Aparte de reuniones para el intercambio de ideas estratégicas, intensos debates sobre la forma de abordar a las organizaciones asociadas y mucho silencio grupal incómodo al captar las miradas de ‘hay mucho trabajo NUEVO por concluir en una semana’ alrededor de la sala, ¡es divertido recibir visitas! Vivir juntos nos trae recuerdos de cuando vivíamos en dormitorios en la universidad, ya que el trabajo y la vida se convierten en parte natural de la conversación durante la cena y los fines de semana. Durante esas conversaciones he aprendido sobre la interconexión de los expatriados que trabajan para MSF.                     

Aunque mis colegas no se conocían desde antes, ha sido común escuchar historias de personajes, comidas, vacaciones y lecciones de humildad memorables de misiones previas a Haití, Congo, Sudán del Sur, CAR y Mali. Un puñado de los mejores, sin arruinar el cuento, han incluido la clínica móvil en balsa recorriendo los rápidos con pacientes a bordo, fines de semana ‘divertidos’ en Timbuktu, mantenerse alejados de ladrones de carteras en Camerún durante días de descanso, la vida doméstica durante una misión con más de 20 expatriados, misiones exploratorias e ingeniosas tácticas de negociación con todo tipo de autoridades locales. El tiempo dirá qué tipo de historias Goré y nuestro equipo acumularán para compartir durante las próximas misiones.

(Hasta ahora, parece que mi hamaca puede desencadenar algunas historias… ya recibí solicitudes para dejarla cuando me vaya; no hay necesidad de una costosa red contra mosquitos cuando podemos adaptar la nuestra para dormir seguros y frescos al aire libre, nuestra PC tomó la foto)